EL PROCESO DE APEGO.

En los últimos tiempos se habla mucho de la crianza con apego, pero ¿qué es exactamente el apego? En 1964 Schaffer&Emerson hicieron algunos experimentos (experimento Strange Situation, repetido en 1974 por Ainsworth)  para intentar medirlo. Y lo definieron como la tendencia de los miembros más jóvenes de una especie a buscar la cercanía de otros miembros de su especie.

Maccoby, en 1980, amplía fijando cuatro características del apego:

  • Búsqueda de cercanía del cuidador principal.
  • Angustia de separación.
  • Placer en el reencuentro.
  • Orientación general del comportamiento hacia el cuidador principal.

Otro aspecto crucial del apego es que es un proceso de fusión interactiva, ya que se requieren dos personas para que sea posible.

TIPOS DE APEGO.

Apego seguro:

La búsqueda de cercanía por parte del niño presenta una intensidad moderada. La ausencia de la madre desagrada al niño pero celebra su vuelta y el reencuentro de forma positiva y se tranquiliza rápidamente. Se considera el apego óptimo.

Apego inseguro evasivo :

El niño reacciona con aparente indiferencia a la ausencia de la madre y no demuestra angustia por la presencia de un extraño. En el momento de reencontrarse con la madre, evita el contacto con ella. Esta última tiende a mostrarse insensible y a ignorar al niño mientras realiza otras actividades.

Apego inseguro ambiguo resistente:

El niño reacciona con evidente tensión a la ausencia de la madre y no se deja consolar fácilmente al volver ésta. Parece buscar y rechazar simultáneamente el consuelo. El comportamiento de la madre es también incoherente: en algunos momentos se enfada y rechaza al niño, en otros es cálida y dispuesta a satisfacer sus demandas. El comportamiento explorador está limitado por la dificultad de separarse de la madre.

Apego inseguro desorganizado:

El niño no parece reaccionar a la separación y el reencuentro con un comportamiento definido, es aparentemente desorganizado. Es frecuente entre niños que han sufrido violencia y madres con problemas de depresión.


LA IMPORTANCIA DEL APEGO SEGURO.

A corto plazo favorece el mantenimiento de cercanía con el cuidador, aumentando la seguridad, nutrición y cuidados generales. La relación también resulta placentera para el cuidador, reforzándola, mientras que cuando no lo es, el cuidador puede desear evitar la compañía del niño y que éste busque los cuidados en otra figura, en un ciclo de refuerzo negativo.

A largo plazo:

  • Desarrollo emocional y relaciones: el concepto de Bowlby de modelo operativo interno afirma que las relaciones de apego determinan la formación de un modelo para las relaciones sucesivas. Consistiría en un conjunto de normas que regulan el comportamiento con los otros.


  • Paternidad: gracias al apego temprano el individuo logra formar buenas relaciones con los hijos y, a la vez, a ofrecerles modelos de comportamiento con los que se puedan identificar.


  • Desarrollo de la personalidad: algunos estudios muestran que los niños con menor apego tienen menos éxito académico y más problemas con sus coetáneos.


  • Autoestima: el aceptamiento positivo incondicional del cuidador desvincula al individuo de una búsqueda obsesiva de aprobación social y consiente la realización de la persona. Los niños con un apego precoz seguro a su madre se convierten en personas más independientes y con una mayor autoestima.


  • Desarrollo cognitivo: ya que el apego da una base segura para la exploración en la infancia, tiene también una influencia sobre el desarrollo cognitivo. No es que el tipo de apego influya directamente, por ejemplo, sobre la aptitud para la lectura, pero impacta en la actitud, la confianza y sobre la atención y ejecución de la tarea. También hay quien sostiene que los niños que desarrollan un apego seguro son precisamente los más inteligentes (aunque esto va en contra del hecho de que la relación también depende del cuidador).

ANGUSTIA DE SEPARACIÓN.

El establecimiento de relaciones de apego ofrece al niño una sensación de seguridad y, al mismo tiempo, hace surgir en él sentimientos de nerviosismo en los momentos de separación de la figura del cuidador. La respuesta frente a una separación prolongada sigue tres fases típicas de 1) protesta por la ausencia del cuidador, 2) desesperación y 3) desapego.

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