¿ TE GUSTARÍAN ALGUNOS TRUCOS PARA SUSTITUIR PRODUCTOS?

A veces usamos para la casa o para el cuerpo algunos productos que llevan un auténtico cóctel de sustancias químicas. Nos complicamos la vida adquiriendo productos que, a menudo, son costosos, contaminantes y tóxicos a fuerza de estar en contacto con ellos. Si te apetece simplificar tu vida y ser un poco más ecologista, la siguiente lista te puede dar algunas ideas.

Posibilidades de sustitución de productos para la casa y para el cuerpo.

  • Vinagre : por suavizante para ropa, limpiador de baldosas, encimeras, azulejos, metales, antical, limpiador de cristales opacos (usar diluído en agua y en caliente), limpiador de frigorífico, limpiador de parqué, suavizante y abrillantador para el pelo.


  • Bicarbonato: por champú, como limpiador ligeramente abrasivo, como exfoliante corporal o incluso facial, desodorante (en forma de pasta).


  • Nueces de lavado, agua de ceniza, jabón casero líquido o rallado por detergente


  • Compresas y pañales lavables por desechables


  • Copa menstrual y tampones y compresas lavables por tampones y compresas desechables con blanqueantes como las dioxinas.


  • Pañuelos de tela por pañuelos de papel


  • Piedra de alumbre por desodorante


  • Limón por gel fijador


  • Cerilla encendida o vela por ambientador de baño


  • Papel de periódico por bayeta para limpiar cristales. También funciona pasar una cebolla partida por la mitad.


  • Saquito de hueso de cerezas (de otras frutas también valen, pero son menos efectivos) por bolsas frías/calientes


  • Solución jabonosa por insecticidas y plaguicidas para las plantas.

  • Pasta de azúcar por cera para depilar.

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¿QUÉ SE NECESITA PARA APRENDER UNA PALABRA?

Encontrar las palabras en el discurso hablado es mucho más difícil de lo que en principio nos imaginamos. Sólo hay que pensar en si somos capaces de hacerlo cuando vamos a otro país y oímos hablar un idioma del que no conocemos absolutamente nada. Nos encontramos rodeados de sonidos que nos parecen más o menos continuos. El lenguaje hablado no está separado por puntos, comas y demás signos de puntuación. De hecho, recuerdo el comentario al respecto de un amigo germanoparlante cuando oía hablar español. Le parecía que no había las separaciones entre palabras y frases que él requería para identificarlas como tales y que le parecían imprescindibles en su idioma. Es en nuestra mente que las palabras aparecen separadas. En la realidad se confunden y se funden unas con otras. ¿Cómo hace un niño para diferenciar entre estas unidades del lenguaje?

Probablemente sea porque el bebé está biológicamente predispuesto a buscar regularidad y estructuras en el idioma que oye. Parece comenzar con las unidades de mayor duración (las frases) y desplazar su atención posteriormente a aquellas más pequeñas (las palabras).

Para aprender una lengua no basta con oír los sonidos. Deben ser también recordados. Y uno de los que con mayor frecuencia oye el bebé es su propio nombre. Algunos estudios demuestran que a la edad de 4 meses ya lo reconocen.

¿Por qué es tan fascinante la primera palabra? Al fin y al cabo, es algo que se produce en cualquier lugar del mundo cuando cualquier bebé alcanza una cierta edad. ¿Por qué es tan extraordinario algo que es tan frecuente?. En primer lugar porque después de muchos meses de difícil comunicación, tiene lugar este gran avance. Los adultos ya ni percibimos la dificultad de la tarea a no ser que estemos en proceso de aprendizaje de otro idioma. Un niño de un año o año y medio se siente varias veces al día como nos sentimos los adultos en esta situación.

Su problema es buscar entre la masa del lenguaje que le llega cuáles son las palabras y qué podrían significar. Y no es tan fácil teniendo en cuenta la variedad de objetos, acciones y eventos presentes cuando dichas palabras llegan. Para que la palabra pronunciada se considere como tal, debe ser usada de forma constante y no ligada a un único contexto. Por ejemplo, debe decir sol cuando le molesta en la calle, cuando lo ve dibujado o cuando entra por la ventana, no en una sóla de estas situaciones.

El bebé está aprendiendo a utilizar las palabras como símbolos. Una secuencia de sonidos corresponde a un concepto. Y que pronunciando estos sonidos, evoca el concepto en la mente de la persona que escucha, aunque ninguno de los dos tenga en ese momento el objeto delante. También está aprendiendo que la palabra no tiene el mismo sonido que la cosa a la que designa (con algunas excepciones, las onomatopeyas).

CÓMO MATAR LA CREATIVIDAD INFANTIL.

A continuación copio un extracto de “El espíritu creativo” de D. Goleman (sí, el de la inteligencia emocional). Lo encontré navegando por la red, ya ni me acuerdo dónde, como me suele pasar una vez que lo pesco, lo guardo y no escribo la fuente.

Es la parte dedicada a “Los enemigos de la creatividad en los niños”.

En la vida, las presiones psicológicas que inhiben la creatividad de los niños no tardan en manifestarse. La mayor parte de los niños en edad preescolar, así como los que cursan primero de primaria, aman ir al colegio, se entusiasman con la idea de explorar y aprender. Pero cuando llegan a tercero o cuarto, a muchos de ellos ir al colegio ya no les gusta, y no encuentran ya ningún placer en su propia creatividad.

La doctora Amabile, con sus investigaciones, ha identificado los principales enemigos (sic: killer) de la creatividad:

Vigilancia. Significa actuar sobre los niños haciéndoles sentir que están permanentemente observados mientras trabajan. Cuando un niño está bajo constante observación, el impulso creativo –la capacidad de aventurarse en algo nuevo- se esconde bajo tierra.

Valoración. Significa infundir una excesiva preocupación sobre el juicio de los demás. Los niños deberían preocuparse principalmente por estar satisfechos del resultado alcanzado, y no concentrarse en el modo en el que son valorados por los otros, o en lo que pensarán de ellos sus compañeros.

Recompensas. Este error consiste en el excesivo uso de premios, como estrellas doradas, dinero o juguetes. Si se hace un uso excesivo de las recompensas, éstas privan al niño del placer intrínseco en la actividad creativa.

Competición. Significa poner a los niños en una situación sin vía de escape, en la cuál o se gana o se pierde, y en la que sólo una persona puede llegar a la cima. En lugar de ésto, debería dejarse al niño seguir su propio ritmo (aunque, no obstante, pueden ejercerse competiciones sanas que alimenten el espíritu de grupo).

Excesivo control. Consiste en decir a los niños cómo deben hacer exactamente los deberes, cómo deben ayudar en casa e incluso cómo deben jugar. Padres y profesores a menudo confunden el deber de instruir con esta especie de microgestión. Esto induce a los niños a creer que cada originalidad es un error y que cada exploración una pérdida de tiempo.

Limitar las opciones. Significa decir a los niños qué actividades deberían emprender, en lugar de dejarles que vayan solos donde les lleven la curiosidad y la pasión. Sería mucho mejor dejar que el bambino elija aquello que le interesa, y después apoyarle mientras sigue sus inclinaciones.

Presión. Consiste en crear expectativas grandiosas en torno a la prestación de un niño. Por ejemplo, cualquier forma de instrucción forzada –aquella que empuja a bebés a penas capaces de mantenerse en pie a aprender el alfabeto o las matemáticas mucho antes de que estas materias les interesen-, puede fracasar con facilidad, terminando por provocar en el pequeño una verdadera aversión por la materia así impuesta.
Uno de los enemigos de la creatividad más comunes es algo mucho más sutil, tan profundamente arraigado en nuestra cultura que apenas lo notamos: se trata del tiempo.

Si la motivación intrínseca en un factor clave de la creatividad infantil, el elemento crucial para cultivarla es el tiempo: un tiempo ilimitado, suficiente para que el niño saboree y explore una determinada actividad o materia particular haciéndola propia. Quizá uno de los peores crímenes que los adultos cometen contra la creatividad infantil consiste en privarlos de este tiempo.

(……….)”

Sinceramente tampoco hace falta ir a la escuela para matar la creatividad. A menudo somos los padres, familiares o cuidadores más cercanos los que nos empeñamos en dirigir sus actividades constantemente, las juzgamos y valoramos, ¿no?. Y lo hacemos porque ni siquiera nos paramos a pensar en estas cosas, nos sale de lo más natural el comportarnos así.

APRENDIENDO A HABLAR.

Los seres humanos nacemos con una predisposición específica para percibir los sonidos del lenguaje. No existe ningún otro estímulo auditivo que se perciba con la misma precisión en el mismo intervalo de tiempo. La velocidad de identificación de sonidos lingüísticos individuales es de 20-30 sonidos por segundo. Si los sonidos no son de carácter lingüístico (por ejemplo, mugidos de vacas, ruidos de maquinarias), a más de 15 sonidos por segundo, se convierten en un rumor, confundiéndose entre ellos.

Una vez que el niño ha descubierto los sonidos que, combinados forman las palabras de su lengua, aprende a atribuir un significado a dichos sonidos. Al final del segundo año de vida, un niño tiene un vocabulario de varios cientos de palabras. Se ha convertido en un experto en la adquisición de símbolos. Para poder aprender las palabras, el niño debe oírlas asociadas a los objetos o a las acciones un número de veces muy elevado.

Y llega la gramática. Los pasos anteriores siguen siendo importantes, pero, sencillamente, se someten a otras reglas. El niños aprende a comprender y, posteriormente, a producir secuencias de palabras para formar frases. En resumen, son los usos pragmáticos, sociales, del lenguaje que dan sentido a la tarea. Según algunos investigadores, el control de las relaciones sociales es la base del lenguaje.

El niño, con el paso del tiempo, continúa usando el lenguaje en distintas maneras para afinar sea el pensamiento que la interacción social. Cuando alcanza los 3 años, el lenguaje ha plasmado ya de forma determinante su visión del mundo. La cultura en la que el niño crece utiliza el lenguaje como medio para comunicar mensajes sobre las características de la sociedad. A veces se afirma que conocer una lengua es conocer una cultura. Como pueden afirmar las personas bilingües, cada idioma tiene conceptos que no se pueden expresar en otra lengua de forma inequívoca.

ENSEÑAR A LOS NIÑOS A RESPETARSE A SÍ MISMOS.

Tengo una lista de libros para niños larguísima. La semana pasada estuve buscando información de algunos de ellos y encontré este enlace a una versión pdf de “Ni un besito a la fuerza”, de Marion Mebes.



“Ni un besito a la fuerza”

Muchas gracias a quien lo ha colgado.

Se trata de un libro para ayudar a prevenir abusos. Habla de cómo recibir besos es generalmente agradable, pero cuando no es así, se puede decir ¡NO!

Leyéndolo me venía en mente el hecho de que nuestros hijos deberían tener claro que se puede decir no cuando simplemente no les apetece. Seguro que todos hemos visto a algún familiar que insiste en recibir un beso y al niño que se niega. Es importante que los más pequeños puedan expresar su negativa y que ésta sea aceptada como muestra de respeto hacia sus deseos. De otro modo enseñamos que basta insistir o estar en una situación de poder para someterles a los requerimientos afectuosos (o en el caso de abusos a los requerimientos sexuales). Además, ¿qué valor tiene una manifestación de cariño que no se ofrece voluntariamente?

NUECES DE LAVADO. ¿ LIMPIEZA ECOLÓGICA ?.

En India y Nepal crecen unos arbustos llamados sapindus mukorossis que contienen saponina,una sustancia surfactante. Es por ello, que entre otros usos de estas plantas, destaca el empleo como jabón natural. La parte del arbusto de la que se obtiene la preciosa saponina es la cáscara de las nueces que produce. Otra característica apreciada es que son biodegradables, con lo que no perjudican el medio ambiente. Y no se requiere suavizante.

¿Cómo se utilizan?

Para hacer la colada hay varios procedimientos. Lo fundamental es que la saponina de las nueces se libera a temperatura “alta”. Por tanto, las opciones son:

  • meter tres cáscaras en una bolsita en la lavadora y programarla a más de 30ºC. Así se pueden emplear unas cuatro veces antes de que pierdan propiedades. Cuando esto suceda tendrán un aspecto seco y oscuro. Es el momento de reciclarlas como abono para plantas.
  • preparar la mezcla jabonosa previamente hirviéndolas unos diez minutos y dejando enfriar el producto resultante antes de introducirlo.

Otros empleos son:

  • para lavavajillas. Dado que no tengo no puedo dar muchos datos de primera mano. Sé que habría que poner tres nueces en la cesta para los cubiertos y que, igualmente, tienen unos cuatro usos.
  • líquido limpiador para lavar la vajilla a mano, limpiar cristales (mejor si nos ayudamos con vinagre), coches, suelos, e incluso champú. En este caso se prepara hirviendo unos 50 gramos de nueces (unas seis o siete) en un litro de agua unos cinco minutos. La solución fría se cuela y ya tenemos nuestro jabón.

Consideraciones varias.

  • Lo que no hacen otros productos convencionales tampoco lo hacen las nueces. Hay manchas difíciles que conviene pretratar.
  • La dureza del agua determina la cantidad de nueces requeridas. Si el agua de tu localidad es muy dura, probablemente se requieran más nueces de las aquí sugeridas. Es cuestión de probar.
  • Si se quiere dar un buen olor a la ropa se pueden añadir unas gotas de aceite esencial al gusto. De otra manera, la ropa limpia no tendrá ningún tipo de olor y esto no gusta a todo el mundo, acostumbrados como estamos a que si no huele a suavizante no está bien limpio.

Mi experiencia.

Me he comprado una bolsa de 250g de nueces y sólo las he usado para una colada. Y tengo que decir que ha quedado todo limpio. Tampoco había manchas, así que era una prueba fácil.

Muy buen resultado me tienen que dar para que me decidiera a continuar comprándolas. Mis motivos para no hacerlo es que yo misma hago el jabón en casa que también me sirve para lavar, y que he incorporado otros trucos para hacer una colada más ecológica pero también efectiva. Así que me parece más sostenible continuar usando mi jabón a comprar un producto que me agrada pero que viene de tan lejos y del que he leído (aunque sólo sea un rumor me basta) que podría estar causando deforestación y problemas a nivel local en la zona de cultivo.

¿QUÉ ES EDUCAR?. Texto de Humberto Maturana.

Encontré un texto de Humberto Maturana que me pareció muy interesante. Ofrezco un resumen con las frases que más significativas me parecieron.

“El educar se constituye en el proceso en el cual el niño o el adulto convive con otro y al convivir con el otro se transforma espontáneamente, de manera que su modo de vivir se hace progresivamente más congruente con el del otro en el espacio de convivencia.

(…)

Como vivamos, educaremos, y conservaremos en el vivir el mundo que vivamos como educandos. Y educaremos a otros con nuestro vivir con ellos el mundo que vivamos en el convivir.

(…)

Vivamos nuestro educar, de modo que el niño aprenda a aceptarse y a respetarse a sí mismo al ser aceptado y respetado en su ser, porque así aprenderá a aceptar y respetar a los otros.

(…)

. Si decimos que un niño es de una cierta manera: bueno, malo, inteligente o tonto, estabilizamos nuestra relación con ese niño de acuerdo a lo que decimos, y el niño, a menos que se acepte y respete a sí mismo, no tendrá escapatoria y caerá en la trampa de la no aceptación y el no respeto a sí mismo porque sólo podrá ser algo dependiente de lo que surja como niño bueno, o malo, o inteligente, o tonto, en su relación con nosotros. Y si el niño no puede aceptarse y respetarse a sí mismo, no puede aceptar y respetar al otro. Temerá, envidiará o despreciará al otro, pero no lo aceptará ni respetará; y sin aceptación y respeto por el otro como un legítimo otro en la convivencia, no hay fenómeno social.

(…)

¿Para qué educar?

A veces hablamos como si no hubiese alternativa a un mundo de lucha y competencia, y como si debiésemos preparar a nuestros niños y jóvenes para esa realidad. Tal actitud se basa en un error y genera un engaño.

(…)

¿Qué hacer? No castiguemos a nuestros niños por ser, al corregir sus acciones. No desvaloricemos a nuestros niños en función de lo que no saben, valoricemos su saber. Guiemos a nuestros niños hacia un hacer que tiene que ver con un mundo cotidiano e invitémoslos a mirar lo que hacen, y sobre todo no los llevemos a competir.”

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