CRIANZA EN OTRAS CULTURAS. Alto contacto y bajo contacto.

El papel que juega el entorno de crecimiento en el desarrollo infantil se ha estudiado bajo el nombre de “nicho evolutivo”. (C.M. Super y S. Harkness, 1986). Pretende hacer un paralelismo con el concepto “nicho ecológico” en biología, que busca integrar factores biológicos y ambientales. El nicho evolutivo sería un sistema en el que el ambiente físico, las circunstancias socioculturales de la educación infantil y las concesiones psicológicas de los educadores tienen su influencia. Por tanto, el ambiente de crecimiento del niño está influido por tres factores:

  • El ambiente físico y social en el que vive.
  • Las prácticas de puericultura.
  • Las representaciones que los adultos dan al crecimiento y desarrollo infantil.

Un ejemplo sería lo que se consideran niños difíciles (o quizá de alta demanda, como últimamente se vienen llamando) de criar en distintas culturas. Por ejemplo, los niños con hábitos irregulares de sueño son considerados difíciles en Estados Unidos, ya que interfieren con el modo de vida de los padres, que aprecian su propia independencia y autonomía. Para los Kipsigis de Kenia, los niños duermen con las madres y se les lleva a la espalda casi todo el día. Con esta costumbre se elimina el problema del sueño. Para este pueblo, los niños difíciles son a los que no les gusta ir a la espalda o ser atendidos por otra persona que no sea la madre.

En función de los métodos de cuidado de los bebés, estudios de etnopediatría de E. Balsamo han puesto de manifiesto que existen fundamentalmente dos formas de maternaje: de alto contacto y de bajo contacto. Por contacto se habla de la proximidad física entre niño y madre en los primeros años de vida. El alto contacto es típico de sociedades rurales y de países del hemisferio sur, mientras que el bajo contacto lo es en los países industrializados. Las diferencias en el día a día son numerosas entre ambos métodos. Las más significativas son las relativas a lactancia,desarrollo psicomotor y cómo pasan la noche y el día.

Lactancia.

El bebé en la cultura de alto contacto viene puesto al pecho muy pronto, en la primera media hora después del parto. Ellos presenta varias ventajas, tanto del punto de vista físico como psíquico. La succión estimula las contracciones uterinas, ayudando al desprendimiento de la placenta y a evitar hemorragias, estimula la subida de la leche y produce calostro, que tiene una importante función contra infecciones y protege de la ictericia. El lazo de apego instaurado entre madre e hijo tras el nacimiento tiene lugar así en el momento de mayor sensibilidad para ello.

Tras el primer contacto, la lactancia se establece a demanda: el seno está disponible todo el día y toda la noche, realiza las tomas con frecuencia, crea sus propios ritmos de succión. La leche materna se adapta a las exigencias de cada uno de los recién nacidos, variando su composición, que es diferente si el niño ha nacido a término o si es prematuro, y también de un día a otro, en el transcurso del día e incluso durante la misma toma. Sólo la leche humana ofrece esta posibilidad de “autogestión” de la alimentación, en cantidad y en calidad. Un niño que requiera más lípidos, realizará tomas más largas.

La leche materna, al ser de un contenido bajo en grasas y proteínas respecto a la leche de vaca, es más fácil de digerir y requiere una menor frecuencia entre una toma y otra. La producción de la leche materna está asociada a la frecuencia de la succión y a la voluntad de amamantar. De hecho, mujeres de edad avanzada han sido capaces de dar el pecho a niños huérfanos sólo por querer hacerlo y recibir el estímulo de la succión.

La lactancia, además, es prolongada, durando a menudo dos años o incluso más. Todo ello beneficia al niño frente a infecciones y alergias, y a la madre de tumores al seno y a los ovarios.

A pesar de las campañas de la OMS y de UNICEF de los “hospitales amigos de los niños”, en Occidente a menudo se siguen separando madres e hijos tras el parto y se siguen recomendando fijar las tomas en horarios rígidos (por ejemplo, cada tres horas). Es herencia de las recomendaciones de los años 50 y 60 del siglo XX, cuando se pensaba que amamantar era poco higiénico y poco adecuado desde el punto de vista nutricional, aconsejándose la leche artificial.

Desarrollo psicomotor.

En 1957, Gerber y Dean realizaron un estudio en Uganda sobre el desarrollo de los neonatos. Los resultados mostraron una precocidad pronunciada respecto a los bebés occidentales. Por ejemplo, mantenían erguida la cabeza entre dos y seis semanas antes y casi ausencia total de los reflejos típicos de los bebés. Esta investigación fue muy criticada por sus numerosas lagunas, además de que definir la precocidad neonatal es controvertido. Estudios posteriores más rigurosos (D. Vouilloux, 1959; E.E, Werner, 1972) sí que han puesto de manifiesto que la evolución psicomotriz de los niños occidentales es más lenta que la de los niños africanos e indios. Se ha llegado a hablar incluso de “precocidad infantil africana” por preferir el término al de retraso occidental.

El progreso parece deberse a algunas costumbres de crianza. Mientras que en Estados unidos y en Europa los bebés de seis o siete meses pasan la mitad del día tumbados, los africanos sólo lo hacen una décima parte. Otros estímulos son el contacto constante con la madre u otras mujeres del grupo, el contacto táctil durante el masaje, el portear los bebés muchas horas, la lactancia a demanda, el compartir el espacio y el tiempo con otros niños y adultos.

Algunos grupos tienen incluso técnicas específicas para que los niños se desarrollen lo antes posible. “Los bambara creen que deben ser capaces de sentarse a los tres o cuatro meses y para ello les adiestran; los congoleños consideran que si no es capaz de andar a los ocho meses es ya tarde y recurren a un curandero.”

También se ha demostrado la mayor precocidad de niños africanos para resolver problemas que requieren instrumentos usados como prolongación del brazo y la combinación de dos objetos. Y ello a pesar de que no crecen en ambientes con numerosos objetos. Pero sí tienen acceso a aquellos de uso cotidiano, incluso los que los occidentales consideran peligrosos. A diferencia de los juguetes estudiados expresamente para la infancia, el empleo de objetos que no tienen una única función es especialmente importante para el juego simbólico, pasando más rápidamente de las acciones manifiestas a la representación mental.

Noche y día.

En el modelo de bajo contacto se prepara un espacio autónomo para el niño, donde éste pueda estar lejos de ruidos, luces y de otras personas. Tanto por la noche como durante el día se utilizan distintos lugares que no son los brazos donde pasará gran parte del día: cuna, cochecito, moisés, parque, hamaca, trona, tacataca,…Así pasan gran parte del primer año de vida alejados del cuerpo materno.

En el modelo de alto contacto de día el bebé está en brazos o se lleva a la espalda (o en otra postura) y de noche duerme con la madre. Aunque muchos psicólogos y pediatras occidentales consideran que dormir acompañado obstaculiza la autonomía de los niños, y muchos padres lo ven como un “vicio” que cogen los bebés y se silencia cuando se está llevando a cabo, lo cierto es que es un modelo ampliamente difundido en todo el mundo.

Compartir la cama beneficia la relación madre-hijo y se piensa que sea una protección contra el síndrome de la muerte súbita, ya que los movimientos involuntarios habituales ayudan a despertarse al bebé en las fases de sueño más ligero, cosa que no sucedería si durmiera solo. Esto parece confirmarse con el dato de que en Japón, con gran tradición de cama familiar y entre inmigrantes africanos y asiáticos en Occidente, la muerte súbita es muy rara. Además, dormir juntos reduce los llantos del bebé y sincroniza sus ritmos de sueño con los de la madre, ayuda a la lactancia con un aumento del nivel de prolactina.

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Ileana
    Jun 23, 2010 @ 11:41:16

    Es el mismo tema de siempre, pero ¡¡¡mira que hay formas diferentes de enfocarlo!!!

    Me ha gustado mucho este artículo.

    Vengo desde Bebés y Más, donde me gustó mucho un comentario tuyo que acabo de leer.

    Un saludo!!!

    Responder

  2. Isabel
    Ene 04, 2012 @ 00:34:56

    Hola, estoy haciendo un ensayo para la escuela y a la hora de citar esta página me piden el nombre del autor para que sea fiable, hay manera de que me digan el nombre del autor de este artículo, gracias.

    Responder

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