LA EDUCACIÓN ALTERNATIVA V. Paul Robin (1837-1932).

En el siglo XX se comienza a hablar más de educación integral en lugar de pedagogías concretas. Los pensadores anteriores habían afrontado la crítica a la escolarización como parte de un proyecto de cambio de la sociedad. La escuela era considerada de una manera totalmente distinta, con el objeto de permitir la formación de adultos libres, capaces de cambiar el mundo, intentando sustraer al niño de la influencia de la iglesia y del estado. Por tanto, el objetivo era la emancipación política, que la persona se pudiera desarrollar al máximo, preparándola al mundo laboral y al mundo intelectual. Por ello debería ser igual para todos, hombres y mujeres, y laica. El camino a seguir debía estar guiado por la ciencia y la razón, por la observación de hechos en un ambiente libre de coerciones. La fe en la ciencia se justificaba por la imposibilidad de escapar de la influencia de la iglesia en otro modo.

Paul Robin.

Su principal mérito fue demostrar la viabilidad de una nueva teoría educativa. Robin , es el artífice de una interesante experiencia en el orfanato de Cempuis. Convencido defensor de que la finalidad de la educación sea la de dotar al individuo de la posibilidad de ser parte activa y consciente de una nueva sociedad igualitaria, libre y justa, sostiene que para ello, ante todo, hay que respetar a cada persona, desarrollar su sentido crítico y hacerlo a través de una conexión del trabajo manual con el intelectual. Es decir, educación integral.

Además se muestra contrario a la separación de sexos en el proceso de aprendizaje, ya que están destinados a convivir juntos en la sociedad, que la separación es fruto de la desigualdad.


En Cempuis se enseñaban ciencias naturales, matemáticas, educación física (entendida tanto como desarrollo físico y manual). Se crearon diversos talleres a los que los niños asistían durante hora y media al día. La diversidad hacía posible que se familiarizaran con distintas profesiones y que pudieran elegir una con conocimiento de causa. Había una tipografía, un laboratorio de física y química, un telescopio, un taller de fotografía, una sala de costura, otro laboratorio de metalurgia y otro de escultura. Las chicas participaron en ellos y, como novedad en aquella época, hicieron excursiones en bici y aprendieron a nadar junto a los chicos en la piscina del centro. Otra innovación fueron las colonias de verano. Las salidas no sólo eran fuente de diversión, sino que permitían observar la naturaleza, visitar fábricas, y practicar actividades físicas no competitivas (se fomentaban comportamientos cooperativos y solidarios).

El principio era que, partiendo del trabajo práctico y de la observación, se llega a la teoría.

La educación moral surgía espontáneamente al compartir los valores comunitarios. En primer lugar, se respetaba la libertad de los demás, y se rechazaba el uso de la fuerza, promoviendo la cooperación frente a la competición, la ayuda recíproca y la racionalidad. Los resultados fueron sorprendentes para los inspectores escolares. Tras catorce años de funcionamiento fue cerrado por la presión de las autoridades religiosas, críticas con la educación conjunta de sexos, la falta de instrucción patriótica y la falta de vigilancia.

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