CÓMO SE ENSEÑA A CALCULAR EN LOS COLEGIOS WALDORF.

La primera dificultad que se encuentra en la enseñanza de las matemáticas es el hecho de que tienden a ser abstractas, que no siempre es fácil encontrar una experiencia en la naturaleza de la que partir para explicarlas. El punto de partida en los tres primeros años es el juego, el canto, el ritmo, el color, los dibujos.

El primer número que se presenta es el uno, mostrando que todos los demás están compuestos por él. Se puede enseñar el número dos simplemente partiendo un trozo de papel.

El cálculo se comienza contando. Se puede hacer con las partes del cuerpo: un niño, dos manos, tres falanges en los dedos, cuatro extremidades, cinco dedos, etc. Otras posibles propuestas son: una persona, dos personas en una pareja, tres personas al añadir su hijo, cuatro patas de algunos animales, cinco pétalos en algunas flores, seis en las celdas de las abejas o las patas de los insectos, siete notas musicales, ocho patas en las arañas, etc.

Acentuando los números al contar, se pueden enseñar las tablas de multiplicar. Por ejemplo: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, etc. Diciendo sólo el número en negrita en voz alta, mientras los otros se dicen mentalmente, sobre todo apoyándose en el ritmo, por ejemplo dando una palmada o un golpe con el pie, se ayuda a memorizar las tablas de multiplicar, tarea que para algunos niños puede ser penosa.

Contando con los dedos

Pero volviendo a los primeros cálculos, las sumas, se comienza con un conjunto, que puede ser los dedos de la mano o un puñado de garbanzos. Se cuentan, enfatizando, por ejemplo, con un movimiento horizontal del brazo. Al llegar al símbolo de la suma, el gesto cambia a un movimiento vertical. El punto de partida no es demostrar que 5+5 hacen 10, sino partir de 10 y experimentar en cuántos modos puede ser dividido. De esta forma se introduce no sólo la suma, sino las cuatro operaciones elementales. Más adelante se presentarán sistemáticamente y se podrán separar, pero antes se hace vivir la práctica.