Ir al cole en Italia

En Italia es obligatoria la instrucción desde los 6 a los 16 años. La opción de educar en casa es legal, está reconocida en la constitución. Los padres, en este caso, tienen que hacer una declaración en la que ellos asumen la enseñanza del menor. Luego eligen si ejercer de profesores ellos mismos o delegar en otras personas.

Para quien sigue el curso más habitual, el de frecuentar la escuela tradicional (pública o privada), los tramos de enseñanza son los siguientes:

    • Scuola materna: de 3 a 5 años. No es obligatoria y, por tanto, tampoco se garantiza una plaza. El sistema para ser aceptado en el cole público se basa en puntos que se dan en función de la cercanía al domicilio, si los padres trabajan, minusvalías y otros.

    • Scuola elementare: de 6 a 11 años. Son cinco años en total. Los niños nacidos a principios del año (de enero a abril) tienen la opción de comenzar con cinco años, en lo que se conoce como la primina. Las materias son italiano, ciencias, lengua extranjera (normalmente inglés), informática, gimnasia, música y religión como optativa. Al final del ciclo tienen que pasar un examen de reválida. El número de horas varía de escuela a escuela entre 30 y 40 (comprendidos recreos y horas de comida).

    • Scuola media: de11 a 14 años. Tres años de duración y son obligatorias 30 horas de clase a la semana, que pueden llegar a 40 como en el caso de la elementare. Las asignaturas son las mismas que en elementare. También se hace un examen al final del ciclo.

    • Scuola superiore: de 14 a 16 años. Son dos años en los que los estudiantes se orientan según sus expectativas futuras para inscribirse a la universidad o a una escuela profesional. Existen el liceo clásico, liceo científico, liceo artístico, instituto magistral, instituto de arte, instituto técnico e instituto profesional. El examen final se llama maturità, el equivalente a la selectividad en España. Consta de exámenes tanto escritos como orales. A estos últimos se les suele dar bastante énfasis también en los ciclos anteriores.

 

E. una madrileña nos cuenta su experiencia en el norte de Italia.

“Tengo una hija de 6 años que ha empezado en septiembre el primer año de elementare. El cole es pequeño, con una clase para cada curso. En su clase son quince niños. Hace lo que se llama tiempo completo, de 8 a 12.30 y de 14 a 16. En otros coles de la zona van sólo de 8 a 12, pero también asisten el sábado. Tiene cuatro profesoras, todas mujeres. De hecho sólo hay un profesor hombre en otro curso. Creo que la mayor parte del profesorado en este ciclo está formado por mujeres en todos los colegios. En la escuela media y superior ya no está tan marcada esta diferencia. Mi hija es la única que no da religión. En las dos horas de esta asignatura la pasan a la clase de segundo. Hay un crucifijo en la clase.

Me ha llamado la atención que el recreo dura media hora, de la cual la mitad está dedicada a comer el bocadillo dentro de la clase. Para ello tienen que llevar un mantelito y servilleta. Yo cuando era pequeña lo comía en el patio. Si hace mal tiempo no les sacan.

Está prohibido volver a entrar en el cole si se les ha olvidado algo al salir de clase, igual que tampoco se les abre antes de la hora. Es para no tener problemas con el seguro.

El cole es gratuito, excepto la comida, que cuesta 90€. La beca de comedor, para familias con ingresos por debajo de 6000€/año (más o menos) reduce el gasto a 50€/mes. A principios de curso nos pidieron 9€ de seguro escolar obligatorio.

La comunicación con las profesoras se hace sobre todo a través del cuaderno que les proporcionaron con esta finalidad. Siempre se puede pedir una reunión con ellas, hay un horario establecido para ello, pero son flexibles al respecto.

No hay asociación de padres, sino representantes de clase, que se reúnen una vez al mes, más o menos con los representantes de los profesores. No son muy activos, no proponen actividades ni fiestas como en otros sitios que conozco.

El programa con 6 años se centra en que aprendan a leer y escribir. Es la prioridad para poder enseñar otras cosas. Tienen deberes ocasionalmente, una vez por semana generalmente, aunque parece ser que a partir de tercero eso cambia y les dan bastantes. Trabajan con fichas y les dan bastantes dibujos para colorear. Potencian mucho el dibujo libre, no hay día que mi hija no salga del cole con un dibujo en la mano.

No me parece muy distinta de la escuela a la que iba yo hace treinta años en Madrid. Las mismas asignaturas, métodos parecidos, mismos objetivos. Y peores instalaciones. Ah, cuando acabe la elementare tiene que cambiar de colegio, no existe la posibilidad de hacer toda la etapa escolar en una misma escuela.”

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