Ir al cole en Alicante

¿Cuál es la experiencia escolar en distintos sitios?

Hoy Myriam, una madre y profesora de Alicante nos cuenta su experiencia. ¡Muchas gracias!

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En la Comunidad Valenciana seguimos un modelo similar al resto del estado en cuanto a los horarios y pedagogía. Por lo general las escuelas de educación primaria tienen horario partido y terminan el horario lectivo sobre las cinco de la tarde. Es habitual que los centros ofrezcan al menos dos horas más de actividades extraescolares para atender la demanda de las familias cuyos horarios laborales son muy extensos. En los institutos de educación secundaria, el horario suele ser intensivo, de ocho a tres y, desde hace unos años, se ofrece a algunos alumnos la posibilidad de participar en el Programa de Acompañamiento Escolar que pretende ayudarles unas horas por la tarde en su estudio personal.
En cuanto a la pedagogía podríamos decir que, por lo general, sigue dominando el “modelo magistral”. El profesor es el protagonista de la clase, dirige todo el proceso y establece qué ha de hacer el alumno, así como el cuándo y el cómo. La aspiración a una aprendizaje más autónomo y cooperativo suele quedar restringido a las programaciones didácticas y a la labor de unos cuantos profesores y maestros entusiastas que han decidido salirse de la senda del modelo tradicional.
La mayor particularidad de nuestro sistema educativo tiene que ver con el modelo lingüístico. En primer lugar, porque existe una frontera idiomática: al oeste y al sur de nuestro territorio hay una serie de municipios enmarcados dentro del territorio de habla exclusivamente castellana por lo que, en esta zona, el estudio de la lengua valenciana sólo tiene carácter optativo.
En segundo lugar, porque en el resto del territorio se estableció -a mediados de los ’80- un doble programa. Las familias, si el centro lo ofrece, podrán  elegir entre uno de los siguientes programas:

– PROGRAMA D’INCORPORACIÓ PROGRESSIVA EN VALENCIÀ (PIP): los alumnos deberían empezar en 1 de primaria con dos asignaturas en valencià, a parte de la Llengua Valenciana y, paulatinamente se irían incorporando asignaturas hasta que los alumnos pudiesen trabajar en todas las áreas en valencià excepto en Lengua Castellana y otros idiomas. Adquirirían así un buen nivel competencial en ambas lenguas.

– PROGRAMA D’ENSENYAMENT EN VALENCIÀ (PEP): los alumnos deberían empezar en 1 de primaria estudiando todas las materias en valencià excepto Lengua Castellana y otros idiomas.

La realidad es que este modelo no ha llegado a implantarse adecuadamente pues muchas escuelas e institutos públicos y, por supuesto, todos los centros  concertados y privados, no ofrecen el PEP y, en el PIP no se alcanza la incorporación de asignaturas en valencià establecida por la ley. Esto hace que sean muchas las familias que no ven atendida su demanda “d’ensenyament en valencià” para sus hijos. A pesar de todo esto, hay que remarcar el progreso histórico de la enseñanza en valencià en nuestra comunidad.

Otros aspectos remarcables, que podemos detectar aquí como en el resto del estado español, es la constatación de la diferencia del perfil del alumnado en los diversos centros de educación en función de su carácter público, concertado o privado. Principalmente en los Institutos Públicos de Educación Secundaria se concentra el alumnado con más dificultades de aprendizaje, así como a los del extracto social más bajo.

Por último, cabe destacar la existencia de algunas escuelas, mayoritariamente de educación infantil y primaria, que optan por modelos pedagógicos alternativos. Por desgracia, estos modelos quedan reducidos a escuelas privadas y cooperativas de padres y maestros. Esto limita el acceso a familias de escasos recursos económicos. Sería interesante que la educación pública abriese su propuesta pedagógica a este otro tipo de sistemas de enseñanza y aprendizaje.

HISTORIA DE LA ESCOLARIZACIÓN (I)

La humanidad, desde sus inicios ha aprendido a través de la observación e imitación de los comportamientos útiles, y a través de la experimentación y la invención. Vivir y aprender eran sinónimos, no eran conceptos que se pudieran separar. En realidad, el aprendizaje es un proceso que dura toda la vida.

Las primeras escuelas surgen en Egipto y Babilonia. Centros en los que enseñaba a leer y escribir y a calcular. Más tarde, en Grecia, los socráticos proponen un sistema de preguntas y respuestas que llevan al alumno a sacar lo que, inconscientemente, ya sabía. Los sofistas, en cambio, proponen un método basado en la persuasión focalizado en que los hijos de las élites ganaran batallas dialécticas. La importancia que da al uso de las palabras marca el concepto de educación en los siglos posteriores. Las escuelas conocieron un gran auge durante el Imperio Romano. Pero cuando éste cayó, se volvió a la formación en familia y entorno más cercano a través de las actividades cotidianas. Son los clérigos los que conservan la separación sofista entre enseñanza de tipo más formal y formación práctica. Ellos se centran en la memoria y en el uso de lenguas como el latín y el griego, materias fundamentales en la Edad Media, sobre todo para quien aspiraba a una profesión más cualificada, como médico o abogado.

Pero es a partir de la Revolución Industrial que se multiplica el número de escuelas junto con los recursos materiales y el tiempo que se dedica a la instrucción formal de la infancia. En Prusia se decreta en 1763 la obligatoriedad de frecuentar el colegio para todos los niños entre cinco y trece años. Contemporáneamente, en Francia, se crea un sistema educativo jerárquico y centralizado que controlaba todas las escuelas locales. Napoleón encontró en la educación estatal un medio para producir administradores preparados y oficiales del ejército fieles a su persona. Para ello creó la Universidad Imperial, una especie de ministerio de educación actual. Se redujo el número de escuelas católicas y se prohibió que el clero enseñase. Se eliminó la religión del currículum. Los colegios comenzaron a financiarse a través de impuestos.

Otros países europeos imitaron el modelo y se difundió la educación estatal. Hasta el punto que en muchos lugares se identfica educación con escuela y escuela con escuela estatal. El modelo triunfa porque se basa en algunas consideraciones de tipo igualitario, como mejorar las condiciones de las clases más pobres, abolir la desigualdad cultural y liberar a los ciudadanos de la ignorancia. De hecho, en algunos países se sospecha que la educación pueda llevar a rebeliones y revoluciones. Pero la alfabetización en masa no es,en realidad, mérito de la educación estatal. Se trataba de un fenómeno que estaba teniendo lugar a pesar de la oposición del propio estado, que había aumentado las tasas sobre el papel para frenar la difusión de documentos revolucionarios.

¿Es posible conciliar trabajo y vida personal?

Cuando se habla de conciliación se piensa automáticamente en conciliación familia-trabajo. Pero hay quien no tiene familia y tiene otros intereses que no siempre son compatibles con un trabajo remunerado. En cualquier caso, tener una vida con una cantidad de tiempo libre razonable y un trabajo asalariado es cada vez más difícil. Y para quien tiene familia, a menudo, los grandes perjudicados son los niños.

Os dejo un texto que he encontrado aquí

“LO IMPOSIBLE TRAS LA REFORMA LABORAL DEL 2012: SER MUJER TRABAJADORA Y CON HIJOS

Estadísticas recientes siguen mostrando que las mujeres europeas con niños pequeños tienen una tasa de actividad significativamente inferior a la de los hombres en las mismas circunstancias (EIGE informe de 2011). Uno de los últimos informes de la Comisión Europea destaca que un tercio de las mujeres con responsabilidades familiares o bien trabajan a tiempo parcial o bien se hallan inactivas. Estos datos ponen en evidencia, una vez más, que el reparto asimétrico de las tareas de cuidado entre  hombres y mujeres es el principal obstáculo para la emancipación económica de estas últimas.

¿Cuál es el planteamiento europeo ante este problema? Las políticas de conciliación de la vida laboral, familiar y personal que la Unión Europea recomienda a sus Estados Miembros tiene la mirada puesta en el objetivo de incorporar el mayor número posible de mujeres al mercado de trabajo (Estrategia de Lisboa, Europa 2020).

En plena crisis económica, los gobiernos europeos en el Consejo Europeo de Luxemburgo de 2011 reivindicaron de nuevo las políticas de conciliación como solución para hacer frente a la baja de la tasa de natalidad y al  envejecimiento demográfico. Eso sí, en el 2011 se han dejado atrás los objetivos marcado en el Consejo europeo de Barcelona (2002) donde se arrancó el compromiso de alcanzar una tasa de escolarización de hasta el 33% entre los menores de tres años. Esta vez los gobiernos europeos pusieron un mayor énfasis en la promoción de políticas favorables a la familia en el lugar de trabajo aunque  sin especificar su contenido y adoptando un enfoque unilateral en consonancia con la filosofía de la responsabilidad social de las empresas.

Cabe preguntarse, no obstante, hasta qué punto las políticas de conciliación que promueve la Unión Europea no son mera retórica cuando incluso en tiempos de bonanza la UE apelaba la necesidad de reducir el gasto social. Si nos atenemos a los hechos , probablemente sea la labor del Tribunal de Justicia de la Unión Europea la que haya contribuido a avanzar en el derecho de conciliación mediante una jurisprudencia que incorpora una prisma igualitario en las normativas nacionales sobre permisos y excedencias( por ejemplo, Asunto Roca Álvarez)

En mi opinión, el  enfoque de las políticas de conciliación deber ir dirigido a enmendar el mal de raíz y plantear un reparto más equilibrado de las responsabilidades familiares así como la igualdad de oportunidades en el empleo. La conciliación no puede identificarse en exclusiva con la política de permisos pues estos comportan la ausencia del trabajo e incluso, como se ha dicho tantas veces, contribuyen a reforzar los estereotipos.

Entre las muchas medidas encaminadas a compaginar una actividad profesional con las tareas de cuidados destacaría dos. Por supuesto, y en primer lugar, el apoyo del Estado de manera que el cuidado de hijos  y de familiares dependientes no sea un tema que deba resolver cada familia según su disponibilidad de tiempo y capacidad económica sino creando unos servicios públicos de cuidados de calidad. La otra segunda vertiente, a mi juicio muy importante, sería la del reconocimiento del derecho individual Para hacerla efectiva es necesario incorporar el derecho de la persona trabajadora a negociar con el empresario condiciones de horario y jornada de manera que se facilite el ejercicio de las responsabilidades familiares. Sobre este punto el Tribunal Constitucional inició en el 2007 una jurisprudencia prometedora pero titubeante que conecta el derecho a la conciliación de la vida familiar y laboral con el derecho fundamental a la igualdad por razón de sexo (SSTC 3/2007, 24/2011, 26/2011).

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Ahora bien, de hacerse un balance de los temas de conciliación durante este período de crisis económica, ya sabemos que los recortes llevados a cabo por el gobierno estatal y las Comunidades Autónomas han afectado severamente a todas las partidas sociales si bien algunas medidas inciden muy especialmente en las políticas de conciliación: los recortes en el seguro de dependencia; la subida de las tasas de guarderías, la supresión del programa educa3 o bien el aplazamiento de la ampliación a cuatro semanas del permiso de paternidad. Todas estas medidas suponen un retroceso espectacular en el lento camino avanzado en temas de conciliación..

Sin embargo hay otras reformas del modelo de relaciones laborales más transversales y menos visibles desde la perspectiva de género que pueden tener un efecto especialmente perjudicial para las mujeres. Una es clara: con la reforma de pensiones de 2011 los trabajadores deben cotizar más años para acceder a la pensión de jubilación y esto penaliza más a las mujeres que tienen hijos.

Pero ha sido la reforma laboral de 2012, que precisamente el gobierno ha justificado en la necesidad de crear  empleo, la que ha transformado profundamente los principios y tutelas que regían  las relaciones laborales e implica un cambio de modelo aplaudido por las instituciones europeas.  Básicamente la reforma ha abaratado el despido y ha reforzado- hasta facilitar el autoritarismo- el poder del empresario quien ya no está obligado a negociar con los representantes de los trabajadores modificaciones sustanciales de las condiciones laborales de carácter colectivo. La reforma permite aumentar la flexibilidad de las condiciones de trabajo en beneficio exclusivamente de los intereses de la empresa. Así, por ejemplo, la nueva regulación permite que los trabajadores a tiempo parcial puedan realizar horas extras; que las empresas puedan desvincularse de los convenios colectivos del sector en materia de jornada, salarios y de conciliación o que éstas puedan modificar de forma unilateral y sustancialmente estas condiciones laborales.

En temas propiamente de conciliación, la reforma reduce el derecho a determinar su horario que tenían las trabajadoras que solicitaban reducción de jornada para cuidado de hijos y, por tanto, ahora sus posibilidades de compaginar el horario de trabajo con sus responsabilidades familiares se limitan seriamente pese al sacrificio salarial.

En definitiva, esta flexibilidad máxima en perjuicio del trabajador hará especialmente  difícil el acceso y la permanencia en un trabajo retribuido del colectivo de mujeres con hijos pequeños o con familiares dependientes. Me temo que la mayoría de retrocesos en la materia no obedecen a la necesidad de emprender medidas coyunturales para hacer frente a la crisis sino que responden a un cambio de modelo que puede alentar la vuelta a casa de las mujeres españolas. Y ésta una pésima noticia para la igualdad y para la lucha contra la pobreza infantil.

Me parece muy importante poner el acento en que la ansiada flexibilidad en la determinación de las condiciones de trabajo no puede significar que lo sea siempre en interés del empresario sino que las condiciones flexibles también deberían responder a un interés del trabajador en temas de conciliación.”

Un documental crítico con el sistema escolar occidental

Se ha estrenado el documental “La educación prohibida”. No he acabado de verlo, pero por el momento puedo decir que me parece interesant.

La sinopsis dice lo siguiente:

” La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.”

Para quien era ya crítico con el sistema educativo puede ser que no le aporte nada nuevo, sólo el placer de ver ordenadas y expresadas ideas que comparte. Para quien no se había planteado ciertas cosas, puede ser revelador.

Cada uno que saque sus propias conclusiones. Os dejo el enlace

 

¿QUÉ TIENEN DE ESPECIAL LOS MATERIALES MONTESSORI?

A lo largo de sus años de experiencia Maria Montessori propuso una serie de materiales para el desarrollo de los niños. Su punto de partida fueron los materiales que usaron Itard y Seguin, diseñando los materiales sensoriales, una serie de objetos sistemáticos con la finalidad de acompañar al desarrollo de la inteligencia infantil a través del uso de los sentidos. El éxito de los materiales hizo que se propusiera además el crear materiales más relacionados con la cultura para responder a las necesidades de niños más mayorcitos.

 

Los materiales abarcan desde las primeras experiencias sensoriales, pasando por el aprendizaje de la lectura y la escritura a las primeras operaciones aritméticas. Pueden ayudar también a la aritmética más avanzada, los análisis lógicos, la geometría, la gramática, etc. Y también pueden constituir fuentes de apoyo para el aprendizaje y estudio de botánica, astronomía, geografía, historia y muchas otras materias. Todos los materiales que no enseñan, sino que descodifican lo que se quiere enseñar son adecuados para el estudio de los peques.

 

Algunas características marcadas de los materiales montessori son:

  • Incitan a la actividad: invitan a ser tocados, a actuar, a hacer. Mediante la manipulación se adquieren conocimientos, se aprende.
  • Control del error: están hechos de manera que comprenden también el autocontrol del error. Los niños pueden ser, así, autónomos en sus intentos y en sus pruebas ensayo-error. El niño puede percibir las diferencias.
  • Base de partida: pueden ser el trampolín que permita saltar a desarrollos posteriores. Montessori afirmaba que sus materiales sólo eran el punto de partida.
  • Diferentes usos posibles: con un único material se pueden dar usos distintos. Cada niño puede hacer su propio recorrido, en función de sus características y peculiaridades.
  • Obligatoriamente debe existir la libre elección: así, asimilar la cultura que rodea al niño, no debe convertirse en una imposición, una obligación, sino en algo que se hace de buen grado, voluntariamente, que se interioriza porque se desea formar parte del mundo circundante. La educación debe ser autoeducación.
  • El papel del adulto: debe ser el de acompañar al niño, de interpretar las necesidades infantiles y de proporcionar los medios y los materiales adecuados. Debe ser un mediador entre el niño y el material, dispuesto a retirarse y a dejar la libre elección.

     

 

NO A LOS CASTIGOS.

Un texto interesante sobre los castigos. Para reflexionar. Sacado de CCC

1- Porque los castigos enseñan que la conciencia es algo externo, impuesta. Y las razones para hacer el bien deben estar dentro de uno mismo. Así, minusvaloramos la capacidad de los niños de saber cumplir las normas y les hacemos perder la confianza en sí mismos.

2- Porque enseñan que se deben cumplir las normas para no recibir el castigo y no porque haya una razón en la propia norma. Por tanto, cuando desaparezca el castigo, desaparecerá el cumplimiento de la norma.

3- Porque es muy difícil ser justo con los castigos, porque no son iguales las situaciones. Además, siempre hay un margen de error, el acto es evaluado y enjuiciado desde fuera y las más de las veces falta información. Por otra parte, los castigos pueden ser injustos porque inciden en el resultado de una acción y no en la causa que ha llevado a esa acción.

4- Porque es muy difícil establecer límites en los castigos: a mayor delito, mayor castigo… ¿hasta dónde? Si siguen sin cumplir las normas, ¿qué vamos a hacer, matarlos?

5- Porque, una vez cumplido el castigo, la contricción desaparece. Ya no nos sentimos mal por haber errado, porque hemos pagado. Esto apaga la propia conciencia.

6- Porque se imponen, nacen del poder, de la fuerza y resultan humillantes y alienantes. Además de enseñar la ley del más fuerte, no deja de ser un ejercicio de violencia y la violencia genera violencia. Como un grito, como un tortazo, un castigo es la prueba obvia de que el que lo impone se quedó sin argumentos, se siente desarmado y es sólo por la fuerza que se considera con capacidad para imponer su criterio. Es el momento justo, en que como madre o padre, dejarás claro a tu hijo que nunca debió tenerte tanta confianza:
a. no eres alguien a quien confiarle tus errores, puede haber represalias
b. no eres alguien con plena capacidad para dar respuestas y, cuando te quedas sin ellas, eres capaz de reaccionar violentamente

7- Porque generan rabia y ganas de venganza en el niño. Se bloquea con esos sentimientos y le impiden aprender que lo que ha hecho no ha estado bien. Siempre se ven los castigos como algo injusto o desproporcionado y eso da más motivos para seguir insistiendo intentando que no te pillen (a menos que el castigo sea tan duro que no lo haga por miedo y una relación basada en el miedo es funesta).

8- Porque el castigo implica culpa, y no queremos niños con sentimiento de culpa, sino con sentido de la responsabilidad

9- Porque el castigo desvía la atención del niño de su propia acción (más o menos inadecuada) y la traslada a la acción paterna del castigo. De ese modo el niño concentra sus esfuerzos, bien en algún tipo de venganza o bien en como evitar que le pillen la próxima vez. El castigo obliga a los niños a ser mentirosos (aprenderán a maquillar sus errores) y, por tanto, deterioran la relación de confianza con los padres.

10- No deja lugar a actitudes empáticas y ocupa el lugar de una actitud creativa donde se debería buscar vías alternativas a la situación.

11- Busca corregir la conducta y eso implica una situación de constante “vigilancia” del castigado.

12- Implica una valoración de la persona que hay detrás de esa conducta (“has sido malo”), con sus correspondientes mensajes calificativos implícitos y explícitos. En situaciones grupales pone de manifiesto quién es “mejor” o “peor”.

13- En el caso de niños menores de 5 años, no pueden ponerse en el lugar del otro, no prevén consecuencias y no se dominan, así que el castigo es injusto puesto que no son responsables.

 

Y a ti ¿con qué te castigaban de pequeño?

AUTOESTIMA, CONFIANZA Y NIÑOS INVISIBLES.

Algunas culturas tienen la idea de que el uso frecuente de felicitaciones o de expresiones enfáticas pueden favorecer un aumento de la autoestima. Pero expresiones como “genial”, “fantástico”, etc en muchos casos sólo generan egos inflados que se desinflan con el más mínimo esfuerzo, con el consiguiente desconcierto de padres y educadores.

 

La autoestima es el conocimiento y la experiencia de aquello que somos. Se refiere a cuánto conocemos de nosotros mismos y cómo consideramos lo que sabemos. Es una cualidad existencial. Es parte fundamenta de nuestra existencia psicológica y determina radicalmente nuestra vida. Puede aumentar o disminuir tanto en calidad como en cantidad. La confianza en sí mismo es lo que pensamos que somos capaces de hacer, de cuánto hábiles o torpes pensamos ser. La confianza en sí mismo es más bien una cualidad externa, adquirida. Una baja autoestima se manifiesta de muchas maneras: miedo a fracasar, a vivir, ser pomposo, insatisfecho, sin límites, autoanulado, con sentimiento de culpa, adicto a sustancias tóxicas, de comportamiento violento, etc. Sin embargo, la falta de confianza en sí mismo no es tan problemática, es más bien un problema pedagógico que psicológico. Aumenta con la consecución de resultados.

 

La autoestima viene alimentada por dos fuentes distintas: cuando una persona importante para nosotros nos ve y nos identifica por lo que somos, y la otra cuando sentimos ser reconocidos y apreciados por lo que somos.

 

Los niños consiguen adquirir un lenguaje personal sólo si los padres se esfuerzan en estudiarlos y en interpretar sus expresiones y sentimientos. Es decir, necesitan “ser vistos” antes de aprender a expresar su personalidad con palabras. Es importante desarrollar un lenguaje personal porque sin poder expresarse en términos personales se hace difícil comprender quiénes somos y para los demás resulta difícil relacionarse con nosotros. La autoestima de los niños se fundamenta en cuánto ellos perciben ser un valor para la vida de sus padres. Cuanto más nos den, más sana es nuestra autoestima. Los niños, además, nos obligan a afrontar conflictos existenciales sólo por el mero hecho de existir. Nos inducen a pensar en nuestros comportamientos destructivos, nos llevan al límite y nos hacen dudar de nuestras capacidades. Desenmascaran nuestros intentos pedagógicos de manipulación e insisten en nuestra presencia. Se ofenden rechazando nuestros consejos y nuestra guía. Afirman con orgullo su derecho a ser diferentes.

 

Hijos invisibles.

Son aquellos niños que jamás “son vistos” por aquello que son y por lo que sienten. No “son vistos”, sólo “son mirados”. Frecuentemente se cometen dos errores: o sólo se concentran en la superficie del niño, o se recurre a intervenciones psicológicas demasiado simples y a explicaciones que sólo empeoran el problema de fondo.

 

Una manera más difícil, pero más eficaz, de tratar el problema sería ayudar a recuperar la parte más sana de su personalidad y que retornen a la familia en la que no se estaban sintiendo bienvenidos. No tratar de combatir o eliminar la parte insana con motivaciones, fuerza o críticas. Así se rechaza la parte insana de su personalidad sin lograr que emerja la parte sana.

 

Los niños pasan a ser invisibles en la familia cuando se les asigna un rol particular: la princesa de papá, el bufón, el pequeño genio, etc.

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