PREMIO DARDOS.

Hace un tiempo este blog recibió un premio. Gracias a Sybille por dármelo y enhorabuena por tu mudanza de Buntglas a Buntblume. Por mi parte, con un cierto retraso, lo paso a otros bloggers (¿o debería decir otras?, porque creo que son todas mujeres). Y el motivo del premio…Cito textualmente, que así queda más claro: “This Award is given to bloggers who have demonstrated commitment to transmit cultural, ethical, literary or personal valors“

Por favor, pásenlo a otros quince blogs que lo merezcan. Los premiados son:

  1. Pulpos y medusas.
  2. El parto es nuestro.

  3. Comparte tus ecoideas.

  4. Tenemos tetas.

  5. Atraviesa el espejo.

  6. Mama (contra)corriente.

  7. La mamá de Mateo.

  8. Teo y Leo.

  9. Mimos y teta.

  10. Adivina cuánto te quiero.

  11. Dalle un colinho.

  12. Papá conejo y mamá piojo.

  13. Cuatro en la cama.

  14. Bebés y más.

  15. Aventurecofeminista.


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¿QUÉ ES EDUCAR?. Texto de Humberto Maturana.

Encontré un texto de Humberto Maturana que me pareció muy interesante. Ofrezco un resumen con las frases que más significativas me parecieron.

“El educar se constituye en el proceso en el cual el niño o el adulto convive con otro y al convivir con el otro se transforma espontáneamente, de manera que su modo de vivir se hace progresivamente más congruente con el del otro en el espacio de convivencia.

(…)

Como vivamos, educaremos, y conservaremos en el vivir el mundo que vivamos como educandos. Y educaremos a otros con nuestro vivir con ellos el mundo que vivamos en el convivir.

(…)

Vivamos nuestro educar, de modo que el niño aprenda a aceptarse y a respetarse a sí mismo al ser aceptado y respetado en su ser, porque así aprenderá a aceptar y respetar a los otros.

(…)

. Si decimos que un niño es de una cierta manera: bueno, malo, inteligente o tonto, estabilizamos nuestra relación con ese niño de acuerdo a lo que decimos, y el niño, a menos que se acepte y respete a sí mismo, no tendrá escapatoria y caerá en la trampa de la no aceptación y el no respeto a sí mismo porque sólo podrá ser algo dependiente de lo que surja como niño bueno, o malo, o inteligente, o tonto, en su relación con nosotros. Y si el niño no puede aceptarse y respetarse a sí mismo, no puede aceptar y respetar al otro. Temerá, envidiará o despreciará al otro, pero no lo aceptará ni respetará; y sin aceptación y respeto por el otro como un legítimo otro en la convivencia, no hay fenómeno social.

(…)

¿Para qué educar?

A veces hablamos como si no hubiese alternativa a un mundo de lucha y competencia, y como si debiésemos preparar a nuestros niños y jóvenes para esa realidad. Tal actitud se basa en un error y genera un engaño.

(…)

¿Qué hacer? No castiguemos a nuestros niños por ser, al corregir sus acciones. No desvaloricemos a nuestros niños en función de lo que no saben, valoricemos su saber. Guiemos a nuestros niños hacia un hacer que tiene que ver con un mundo cotidiano e invitémoslos a mirar lo que hacen, y sobre todo no los llevemos a competir.”