Bilingue per gioco.

Hace tiempo que sigo este blog estupendo Bilinguepergioco. Da muchos consejos útiles para crear y mantener el bilingüismo. Como madre de una niña bilingüe me interesa muchísimo el tema. Y, bueno, la verdad, siempre me han atraído mucho los idiomas y me ha producido curiosidad el bilingüismo.

Esta vez quiero participar en el giveaway organizado sobre Minutka, la historia (bilingüe, como no) de un perrito en italiano e inglés.

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PROFESOR NATIVO GRATIS.

Lo hemos conseguido. ¿Cómo? Pues mediante una iniciativa muy inteligente y solidaria del ayuntamiento de nuestra ciudad. Hemos contactado con una chica que estaba interesada en hacer un tándem lingüístico. ¿Y qué es eso? Pues muy sencillo, quedamos para charlar con otra persona, un rato en su lengua y un rato en la nuestra. De esta manera pretendo que mi hija se familiarice con otro idioma. No aspiro a que lo aprenda perfectamente, ni a que se exprese en él por el momento. Lo hacemos por divertirnos, por conocer a alguien de otra cultura y poder pasar un rato agradable.

Nuestra compañera de tándem es inglesa, de Londres. No estábamos especialmente interesados en el inglés, no más que en cualquier otro idioma. Pero es la combinación que surgió. Hemos tenido la suerte de que encima es profesora de inglés y aunque actualmente trabaja con adultos, también lo ha hecho con niños.

CRIANZA EN OTRAS CULTURAS. China.

Sobre la comunidad china, la información que Lia Chinosi aporta tiene unas ciertas limitaciones. Las madres con las que consiguió hablar nacieron durante la Revolución Cultural, procedían de zonas urbanas y no disponían de ningún tipo de conocimiento de cómo era la vida antes de 1949, ya que sus madres no hablaban sobre ello y encontraban un muro de silencio en torno al tema. Algunas madres se quejaban de ello, ya que no encontraban justo el desconocimiento de las que consideraban sus tradiciones culturales, el conocimiento de cómo criar a los niños, mientras se veían invadidas de modelos americanos y japoneses.

Para comenzar, en la tradición china la familia era el núcleo central, modelando la vida social y colectiva. Ofrecía a sus componentes una gran protección, pero exigía a cambio la sumisión absoluta al jefe de familia.

Embarazo.

Desde 1982, cuando se reforma el derecho de familia, el embarazo es controlado exhaustivamente desde el punto de vista médico. Las ecografías se llevan a cabo pero no se revela el sexo a los padres, para evitar abortos de fetos femeninos.

Durante el embarazo, especialmente en zonas rurales, la mujer no debe usar ni agujas, ni cuchillos, ni tijeras, porque se consideran que amenazan la integridad física del feto. Por ejemplo, se piensa que el uso de tijeras puede causar labio leporino. Así que el ajuar del bebé no viene confeccionado por la madre en este período. O bien lo ha hecho con anterioridad o bien lo hacen los parientes o lo regalan los amigos. En la actualidad, hay una gran cantidad de ropa disponible en los comercios, incluso en zonas rurales. Esta tradición también exime en gran medida de la preparación de alimentos.

En el período de gestación no se deben comer alimentos “calientes”, como las naranjas o el chocolate. Se recomienda dieta basada en verdura y pescado.

Se acostumbra a cubrir el vientre con un paño rojo desde los primeros meses, parecido a un pequeño delantal, para evitar que el feto mire fuera y vea cosas desagradables, así como que la curiosidad le lleve a querer adelantar el nacimiento. El delantal se pasa de madres a hijas, o entre parientes y amigas.

Nacimiento.

Para las mujeres que viven en ciudad, normalmente tiene lugar en un hospital y se considera un asunto femenino. Hasta hace poco el padre no podía estar presente. Los parientes ayudaban simbólicamente a parir abriendo puertas y cajones en casa. En el campo las mujeres suelen dar a luz en casa.

La medicina tradicional intentó intervenir en los partos, imponiendo presencia masculina, lo que provocó grandes resistencias. Así que se limitaron a escribir manuales, dirigidos a los padres, dada la falta de instrucción de las mujeres.

El cordón umbilical se cortaba con fuego, porque ayuda a cicatrizar la herida, nunca con un objeto metálico. La herida del ombligo se curaba cuidadosamente, manteniéndola seca, esparciendo cenizas sobre ella y vendada. De este modo se evitaba que el “veneno” interno entrara en contacto con la humedad externa y se propagara. El miedo de este “veneno fetal interno” llevaba a suministrar al recién nacido un fuerte purgante.

El niño tiene un nombre elegido sólo para él, no se le da el nombre de un antepasado o de otro familiar. Se eligen o se inventan durante la gestación, siendo un nombre asociado a una situación concreta o a un objeto. A cada niño se le asignan tres nombres: el primero es el apellido paterno, el segundo el nombre propio y el tercero un segundo nombre que puede ser común a sus hermanos o al grupo de parientes. El nombre se puede cambiar a lo largo de la vida y en caso de divorcio cambia el apellido. En el caso de los niños hijos de inmigrantes chinos, es común darles un segundo nombre local que facilite la integración y que no presente el problema de una difícil pronunciación.

El permiso de maternidad es de un año para el primer hijo. Con el segundo, prohibido por ley, debe incorporarse a las dos semanas del parto. Si el primer hijo es de sexo femenino se deroga la prohibición y la segunda maternidad tiene los mismos derechos que la primera. Cabe la posibilidad de que el bebé sea cuidado en la guardería del centro de trabajo de la madre, siempre que ésta haya demostrado ser una buena trabajadora. En el caso de no realizar trabajo remunerado, el niño es criado por la familia entera, incluidos abuelos y tíos hasta que comienza la escuela a los cinco o seis años. Este modo de crianza es visto como el más ventajoso, lamentándose los inmigrantes de haberlo perdido con el cambio.

La celebración de la vuelta a casa con el bebé se celebra tres veces: a los diez días se organiza una fiesta con familiares y amigos, con un menú especial con alimentos “largos” como espagueti y hortalizas alargadas, para desear una vida prolongada al neo nato. La segunda fiesta se hace al primer mes. Pero la más importante es el primer cumpleaños, en la que participa toda la comunidad, enfatizando el haber superado esta edad en una sociedad que tenía una alta mortalidad infantil.

Puerperio.

La prohibición, tan frecuente en el área mediterránea, de salir de casa en este período no existe en China según el grupo de madres inmigrantes entrevistado. Pero sí que hay referencias antropológicas que confirman su existencia. Así que, al parecer, la tradición existía, pero la autora concluye que con los cambios sociales desapareció.

Lactancia.

Se recomienda la lactancia para aumentar las defensas naturales del bebé durante el primer período de la vida. En la actualidad, pocas mujeres en la ciudad consiguen amamantar con éxito, quizá “por la alimentación actual, que emplea alimentos poco naturales”, o limitada por los permisos para ausentarse del trabajo. Como alternativa comienza a aconsejarse suministrar leche en polvo artificial, a horarios fijos, cada tres horas hasta los cinco meses de vida del bebé. Era la recomendación predominante en Occidente en la época de mayor auge de la lactancia artificial.

Vestimentas infantiles.

En los 90 comenzó a extenderse el uso de pañales desechables, pero antes de ello se empleaban pañales lavables de algodón ya usado para que fuera más suave. También se describen pantalones con una abertura para poder cambiar más fácilmente en los primeros meses y para permitir una mayor libertad al hacer sus necesidades donde y cuando lo necesitaran al crecer.

Había poca variedad en cuanto a colores, eran obligatorios el verde y el azul.

En la China antigua se recomendaba a las madres no vestir demasiado a los niños, ya que “un niño sano es al 30% un niño que pasa hambre y tiene frío”.

Alimentación complementaria.

A los cinco meses se comenzaba a sustituir una toma de leche materna por una papilla de arroz molido en casa. El siguiente alimento introducido es la sopa de arroz, ya sin moler, pescado y carne. Las verduras llegan a los dos años. Niños y adultos comen separados porque “ellos todavía no tienen los modales necesarios”. Las reglas son muy precisas: 1) sentarse compuestos. 2) comer despacio y no cebarse. 3) la boca debe estar exactamente sobre el plato, para no manchar.

Al no haber industria alimentaria específica para niños, se cocina para expresamente para ellos, tanto en casa como en las guarderías estatales.

Hacia los tres años su dieta es similar a la de los adultos y pueden comenzar a compartir la mesa con ellos.

Sueño.

En zonas rurales los niños comparten la habitación de los padres, junto con hermanos en caso de tenerlos. Sólo a una edad mayor, en caso de que exista la posibilidad, pueden tener una habitación separada. En zonas urbanas, hay mayor disponibilidad de espacio y hay prevista una habitación para el hijo, incluso dos si son de distinto sexo.

Los ritmos externos infantiles dependen de los horarios de trabajo de los padres, como en Occidente. Por ello, se considera que dormir en la misma habitación es un modo de compartir un poco más de tiempo.

No se usan chupetes y está muy mal visto chuparse el dedo.

Primeros pasos.

Antes se usaba una especie de parque, más pequeño que los que hoy consideramos tales, en los que el niño a los siete-ocho meses comenzaba a ponerse de pie, agarrándose con las manos a los bordes. Hoy en día se ponen en el parque, en el tacatá o se dejan libremente por la casa para gatear. En este último caso, se prepara la vivienda para ello. Por ejemplo, se ponen sillas volcadas para impedir el acceso a lugares a los que no deba acceder, y los objetos peligrosos o frágiles se ponen en alto. Además se estimula al niño para que camine, poniendo objetos que le atraigan en zonas visibles y alejadas.

Para las madres es un momento muy deseado el de los primeros pasos. Si no se ha producido hacia los trece o catorce meses, se intensifican los estímulos. La importancia de este hecho se refleja en la gran variedad existente de juguetes de movimiento.

Control de esfínteres.

Es percibido, junto con el inicio de la marcha, como un gran paso en la adquisición de la autonomía. También es celebrado por las madres, que ven, con alivio, descender su carga de trabajo. El control de esfínteres diurno tiene lugar hacia la edad de un año y el nocturno hacia los dos. Se suele elegir la primavera y el verano para iniciar, por la lógica facilidad para secar ropa y por la comodidad del niño en caso de mojarse.

Al niño se le pone ropa interior sin pañal, y se le lleva al baño cada dos horas, indicándose dónde debe hacer sus necesidades. La madre muestra grandes señales de contento cuando ello sucede. Aseguran que en unos pocos días, el niño adquiere el control, ya que “comprenden mucho más de lo que pensamos a esa edad”.

Con la introducción de pañales desechables, el control de esfínteres ha sido retrasado.

Aprendizaje del idioma.

Las madres son, frecuentemente, las mayores transmisoras de la lengua. Sobre todo para las familias procedentes del campo, se enseña el dialecto de su zona de origen y, simultáneamente, el mandarino, que es la lengua oficial, especialmente a nivel escrito. En el caso de inmigrantes a occidente, se enseña, además, en casa, al menos en la descripción de objetos, el idioma oficial del país, para facilitar la integración. Así que deben desenvolverse en tres idiomas.

Juegos.

Los juegos del escondite, la cuerda, la goma, y otros juegos de grupo conocidos en occidente son comunes también en China. Los juguetes son más escasos y se emplean mucho los materiales naturales como la arena, piedras, ramas de árbol, hojas, etc. Las muñecas son pocas y hechas en casa. Es frecuente la confección de objetos de decoración de papel, siendo la papiroflexia un arte que se enseña en la escuela.

Cuentos y transmisión de reglas.

Los mensajes educativos se transmiten mediante cuentos y dibujos animados. Los cuentos los narra exclusivamente la madre y sirven para establecer lazos con el hijo. Pueden ser cantados o narrados, y su función es recordar las normas y recordar las tradiciones, aunque no se perciben como un signo de continuidad con la cultura precedente a la revolución cultural, sino como vehículo para reglas atemporales, morales.

Con la apertura a la cultura occidental, también se introducen cuentos grabados en casettes u otros soportes. Se les reconoce un menor valor afectivo.

La presencia de héroes negativos y violentos es ajena a la cultura china, que da preferencia a las historias con animales como protagonistas y que contienen una enseñanza sobre cómo comportarse.

Salud.

El sistema sanitario chino tiene unas prácticas similares a las occidentales, pero se permite y se ensalza también la medicina tradicional. Tras el nacimiento, se realiza visitas a domicilio con unas indicaciones generales sobre cómo actuar en caso de requerir un médico, eventuales vacunas, y posibles emergencias.

Las madres tienen grandes capacidades para detectar los primeros síntomas de enfermedad, describiéndolos con detalle.

Con frecuencia se emplean hierbas y productos naturales, como el Ban Lan Gen, que es una raíz de la que se hace una infusión para el resfriado.

Entre los inmigrantes existe poca confianza hacia los médicos chinos tradicionales afincados en las ciudades occidentales. Muestran desconfianza al no conocer dónde han estudiado en China y dudan de su competencia.

CRIANZA EN OTRAS CULTURAS. Albania.

Me estoy leyendo un libro de Lia Chinosi que se titula “Miradas de madre” y habla de cómo crían las madres a sus hijos en otras culturas. La autora ha encontrado su información en la experiencia profesional en el proceso de integración de madres inmigrantes.

¿Qué nos cuenta sobre Albania?

No creo que en Albania las pautas de crianza sean tan distintas de las de otros países europeos de los que, quizá, tengamos más información. Pero dado que Lia Chinosi nos lo narra, os resumo un poco lo que más significativo me ha parecido.

Embarazo.

Durante este período, a las mujeres se les destinan los mejores alimentos y la familia entera redistribuye las tareas domésticas más pesadas para liberar de ellas a la gestante. Una mujer declara: “A pesar de la pobreza, la embarazada era una auténtica reina”. El control médico durante el embarazo era muy exhaustivo hasta 1990, fecha en que cambios políticos llevaron al agotamiento de esa situación. Hasta entonces las consultas eran mensuales, siendo muchas de ellas realizadas en casa. La ecografía no se consideraba un control preventivo.

Algunas tradiciones en esta fase son comunes a otras culturas. La mujer no debía cortarse el cabello, acto que recuerda demasiado el corte del cordón umbilical. No debía salir de noche, ni debía dejar fuera los vestidos del niño tras la puesta de sol.

Ajuar para el bebé.

Las preparaciones más pesadas se realizan al principio del embarazo, dejando para los dos últimos meses tareas como la preparación de pañales de tela, juguetes de trapo o fajas. Incluso en la actualidad, en algunas zonas, “los niños crecen con telas que les envuelven fuertemente el cuerpo”. Estos trabajos los efectúa la madre con la ayuda de las otras mujeres de la familia, que no era mononuclear, sino compuesta por un gran número de miembros (abuelos, hermanos, etc).

Parto.

Normalmente se produce en hospital, tanto en zonas urbanas como rurales. Los hombres no asistían, y en la sala de partos sólo podía estar el ostetra. Tampoco estaban permitidas las visitas hasta que la madre y el bebé eran dados de alta, momento en el que todos los familiares estaban esperándoles.

Tras el nacimiento, el bebé era separado de la madre y puesto en manos del personal del hospital, normalmente con el agrado de la madre que lo percibe como una ayuda tras el parto, mientras que será completamente competencia suya al abandonar el centro médico.

Puerperio.

Los rituales en torno a la madre se centran en que no pierda la leche. Por ejemplo, no se permite que sea abrazada o besada. Debía permanecer la cuarentena en casa, que se consideraba el lugar más seguro. La madre se encargaba del niño en exclusiva al cuarto día del parto. Sólo ella, por ejemplo, podía lavar y planchar sus ropas.

Cuidados de los niños.

Los hijos duermen en la misma habitación que los padres, al principio en la misma cama aunque esté presente la cuna. Reciben cuidados de sus hermanos mayores y de sus abuelos y se integran en la vida familiar desde el principio. Cuando empiezan a tomar sólidos, ingieren lo mismo que el resto de la familia, sentándose a la mesa y compartiendo esos momentos. Sólo cuando hay invitados se les lleva aparte: “ellos saben que en ese momento deben estar aparte”.

El recién nacido dormía en las habitaciones de uso común durante el día, siendo el dormitorio exclusivo de la noche. Sólo a una edad más avanzada y dependiendo de la disponibilidad, pasa a una habitación distinta.

A partir de los seis o siete meses, se preparaba una alfombra para que comenzara a moverse libremente. A los diez meses los niños eran sostenidos con tirantes caseros de tela cuando comenzaban a ponerse de pie. Más tarde la ayuda la recibían dándoles la mano hasta que eran capaces de caminar solos. La exploración se ve favorecida socialmente, atestiguándolo así numerosos juegos de movimiento existentes.

También en Albania los niños han sufrido recortes en su libertad de movimientos. La tendencia es la disminución del juego en la calle, y cuando se hace, es estrechamente vigilado por los padres. Los juguetes se fabricaban en casa y no se permitía usar como tales los objetos cotidianos.

Con anterioridad a los cambios políticos de los 80, “todas las mujeres trabajaban y tenían permiso de maternidad” hasta el cuarto mes de vida del bebé, que pasaba a manos de los hermanos y abuelos y “no tenían angustia de separación de la madre, porque seguía habiendo figuras conocidas a su alrededor”, “cuando la madre regresaba el niño no se confundía, sabe bien quién es la madre y quién es la abuela”. Durante el primer año, la madre podía ausentarse del trabajo para dar el pecho cada tres horas. En caso de que los abuelos trabajaran, se buscaba una cuidadora de la zona. La alternativa eran las guarderías estatales.

Alimentación.

En Albania no existen presiones en contra de la lactancia, así que la duración de la misma varía con la percepción de cuán nutritiva es, más que con la información dada por pediatras o fabricantes de leche artificial. Como media dura al menos nueve meses como alimento exclusivo, pero se prolonga más en función de la estación del año: “en invierno no se deja nunca de dar el pecho, ya que hay que esperar a que se produzcan las primeras verduras para preparar papillas”. La frecuencia de las tomas no está programada, excepto en los casos de vuelta al trabajo temprana.

La alimentación complementaria se inicia con papillas de harina de arroz, leche normal (la misma que toman los adultos), fruta triturada y yogur casero endulzado. Después se introducen alimentos salados y un poco picantes, como sopas de verduras y carne. La comida se prepara en casa, no hay mucha oferta de comida preparada industrialmente.

Cuentos y silencio.

Contar historias ha sido siempre parte importante de la vida familiar, que, de esta forma, hace partícipe al niño de normas sociales y relaciones humanas. En un regimen totalitario se usaban, además, para transmitir aquellas ideas que no se debían decir en público por ser un grave peligro para los padres (cárcel) y para los hijos (reformatorios).

Los domingos por la mañana abría el teatro de marionetas, por un precio módico. Si alguien no lo podía pagar, encontraba las marionetas en la televisión en ese horario.

Control de esfínteres.

Los pañales de tela son el método usado mientras el ansiado control llega. Aceleran el aprendizaje al permitir sentirse mojado y sucio y no ser siempre posible cambiarse inmediatamente. A los ocho meses comenzaban el aprendizaje. Y hasta que no se introdujeron los pañales desechables, a la edad de un año habían logrado el control diurno. El resto de la familia colaboraba en el adiestramiento, haciendo saber al pequeño lo desagradable que es el olor, y no tomándole en brazos cuando no está limpio.

Bilingüismo e inmigración.

El problema de la lengua reside en que el albanés se usa para los afectos primarios y el idioma del país de acogida el de la socialización fuera de casa. El idioma albanés es el que se usa en casa y colma las necesidades infantiles con su entorno. Al comenzar la escolarización, la madre y los hermanos mayores se encargan de hacer aprender el segundo idioma, para facilitar su integración. Al padre se le suele asignar la función de guardián del idioma de origen de la familia. Independientemente de que la inmigración sea temporal o definitiva, consideran importante que el pequeño sea capaz de comunicar con la familia albanesa que no ha emigrado, por lo que mantener la lengua es fundamental. A medida que crecen, los niños tienden a hablar más el idioma de sus compañeros de juegos, empleando el bilingüismo como un puente entre ámbitos y vivencias separadas. Esto es así para las parejas en las que ambos miembros son de origen albanés. Mientras que en las parejas mixtas, la madre ya sabe que el idioma mayoritario será el preferido por el hijo, con lo que desde el principio es el que emplea para dirigirse a él.

Ignoro hasta qué punto se puede generalizar lo anterior, ya que la información procede de un grupo más o menos reducido de madres inmigrantes. La verdad es que me recuerda bastante a lo que mi abuela me contaba de cómo se criaba a los niños cuando ella lo era. De eso, digamos, hará un siglo más o menos. Y por otras referencias que tengo era lo común en Europa. La próxima es la cultura china.

APRENDIENDO A HABLAR.

Los seres humanos nacemos con una predisposición específica para percibir los sonidos del lenguaje. No existe ningún otro estímulo auditivo que se perciba con la misma precisión en el mismo intervalo de tiempo. La velocidad de identificación de sonidos lingüísticos individuales es de 20-30 sonidos por segundo. Si los sonidos no son de carácter lingüístico (por ejemplo, mugidos de vacas, ruidos de maquinarias), a más de 15 sonidos por segundo, se convierten en un rumor, confundiéndose entre ellos.

Una vez que el niño ha descubierto los sonidos que, combinados forman las palabras de su lengua, aprende a atribuir un significado a dichos sonidos. Al final del segundo año de vida, un niño tiene un vocabulario de varios cientos de palabras. Se ha convertido en un experto en la adquisición de símbolos. Para poder aprender las palabras, el niño debe oírlas asociadas a los objetos o a las acciones un número de veces muy elevado.

Y llega la gramática. Los pasos anteriores siguen siendo importantes, pero, sencillamente, se someten a otras reglas. El niños aprende a comprender y, posteriormente, a producir secuencias de palabras para formar frases. En resumen, son los usos pragmáticos, sociales, del lenguaje que dan sentido a la tarea. Según algunos investigadores, el control de las relaciones sociales es la base del lenguaje.

El niño, con el paso del tiempo, continúa usando el lenguaje en distintas maneras para afinar sea el pensamiento que la interacción social. Cuando alcanza los 3 años, el lenguaje ha plasmado ya de forma determinante su visión del mundo. La cultura en la que el niño crece utiliza el lenguaje como medio para comunicar mensajes sobre las características de la sociedad. A veces se afirma que conocer una lengua es conocer una cultura. Como pueden afirmar las personas bilingües, cada idioma tiene conceptos que no se pueden expresar en otra lengua de forma inequívoca.

LA TELEVISIÓN PARA APRENDER IDIOMAS EXTRANJEROS.

Los niños aprenden mayoritariamente involucrándose en conversaciones con sus padres, amigos, hermanos o personas cercanas. Sí, obviamente, también aprenden las palabras que escuchan en la tele. Pero la mayor diferencia es que la tele no habla de las cosas que interesan a los niños, mientras que sí lo hacen las personas con las que está en contacto. Principalmente porque la tele no interacciona ni se adapta ni responde a las iniciativas infantiles (por ejemplo, no responde a sus preguntas). La programación continúa tanto si se ha entendido como si no lo que se ha dicho.

Por tanto, lo que se puede aprender de la televisión es, sobre todo, vocabulario. Y más aún si es un programa dirigido a público infantil, ya que se pone a su nivel lingüistico. La clave para tener un vocabulario rico está en la conversación. Una gran limitación para los padres que piensan que poniendo videos en otro idioma su hijo lo aprenderá. Con ello tampoco quiero decir que hacerlo sea perjudicial, sino que, simplemente, no es lo mismo.